LA COLECCIÓN
Cada pieza lleva la calidez del tacto: corazones moldeados como si hubieran sido formados directamente por las palmas, traduciendo la emoción en forma.
Es una celebración de la generosidad y el cuidado, de dar una parte de uno mismo mientras se guarda algo igualmente tierno a cambio.
Sencillos pero profundos, estos colgantes nos recuerdan que el amor no es abstracto. Vive en los gestos, en la arcilla, en el metal, en las manos que lo sostienen.